OPINIÓN
Texto: Cristina Calandre Hoenigsfeld.

Fuente: LQS.

Moles y Negrín, entre otros.

Moles, con otros académicos.

El articulo 62j de la Constitución Española dice que el Rey tiene el Alto Patronazgo de las Reales Academias (1). El próximo 30 de enero de 2019 tendrá lugar un acto solemne de reparación, en memoria de siete académicos de la Real Academia de Ciencias, represaliados durante la dictadura, con presencia de la Vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo (2). Este no es un acto más de reparación, pues al estar la Real Academia bajo el patronazgo de la monarquía, este da su aprobación a una reparación que implica la anulación de unas sentencias franquistas y a dar por ilegales esos tribunales que se formaron en dichas instituciones, para acordar la caducidad de los académicos que no cumplían con los requisitos publicados en el BOE de 2 de enero de 1938 desde Burgos, firmado por Francisco Gómez Jordana (3). Los requisitos para ser readmitidos, era prestar un juramento que decía:

“…Señores académicos: juráis en Dios y en nuestro Ángel Custodio servir perpetua y lealmente al de España, bajo imperio y norma de la tradición viva…en su catolicidad que encarna el Pontífice de Roma, en su continuidad representada por el Caudillo, salvador de nuestro pueblo…”

Respuesta del académico: “Sí, juro”.

En el apartado II de esta orden, se exponían los trámites para el reingreso en las academias, a través del Instituto de España, bien en su primera sesión, prestando el juramento. En el apartado IV se especifica la perdida de la condición de académico “si no se asiste un semestre a las sesiones a partir del día 6 de enero… y que estén regulada su situación administrativa…”. Luego el BOE público en 1939, las prórrogas que se contemplaron. Lo que pasaba es que muchos de los académicos estaban en el exilio o la cárcel, como Enrique Moles.

Al devolver ahora a estos académicos su condición de tales, se reconoce la ilegalidad de esa orden desde Burgos, y la nulidad de sus sentencias, por parte de esas reales academias del Instituto de España. Algunos de los siete académicos homenajeados pertenecían a la Junta Para Ampliación de Estudios (JAE), como Ignacio Bolívar, que fue su presidente en 1934-39.

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