Cubierta del libro.

Cubierta del libro.

Los Libros de la Catarata ha editado la obra Apología de la historia o el oficio de historiador, de Marc Bloch, con prólogo de Elena Hernández Sandoica. La editorial explica así la importancia de este libro: “En plena Segunda Guerra Mundial y en la Francia de Vichy, Marc Bloch elaboró desde la clandestinidad una de las más apasionadas, hermosas y sofisticadas defensas del trabajo del historiador y del valor de la historia, convertida ya en un clásico. Pero lejos de ser un elogio acrítico, es también una denuncia del peso de la herencia que había dado forma a la historia hasta el momento, como la del positivismo y sus excesos cienticifistas, o de la ciega resistencia a incluir otras disciplinas —tales como la economía, la psicología, la sociología o la lingüística— en sus investigaciones, reivindicando así una visión integral de la historia. Un alegato que formula una nueva y sólida concepción del oficio de historiador, atendiendo a las múltiples motivaciones y eventos causales que intervienen en el desarrollo de los acontecimientos históricos. A través de una rigurosa reflexión, Bloch indaga en el trabajo intelectual del historiador con sus fuentes y herramientas, y en cómo puede diseñar y establecer un método crítico —racional y sistemático— en sus investigaciones. El resultado es una de las visiones más renovadoras e influyentes sobre la historia escrita, en un momento donde esta parecía descomponerse sin control, pero donde Marc Bloch supo hallar las claves para defender su autonomía y legitimidad”.
Marc Bloch (1886–1944), historiador francés, era especialista en historia medieval. Junto con Lucien Febvre, fundó y editó la revista Annales d’histoire économique et sociale, que inauguró la célebre Escuela de los Annales. Hoy en día es reconocido como uno de los intelectuales franceses más influyentes de la primera mitad del siglo XX. Durante la ocupación alemana de la Segunda Guerra Mundial, tuvo que abandonar la revista y logró una de las pocas excepciones para mantenerse en el oficio público pese a su origen judío. Más tarde se unió a la resistencia francesa, donde ocupó un destacado puesto, sin dejar nunca de escribir e investigar, pese a los recursos limitados de los que disponía. Fue finalmente apresado, torturado y fusilado por la Gestapo en junio de 1944, poco después del desembarco aliado en Normandía. Hoy en día es reconocido como uno de los intelectuales franceses más influyentes de la primera mitad del siglo XX, con obras tan relevantes como Los reyes taumaturgos, Los caracteres originales de la historia rural francesa, La sociedad feudal y La extraña derrota.