“Una historia muy reveladora y necesaria sobre los masones en la nobleza de España”, por Juan José Morales Ruiz

 

Cubierta del libro.
Cubierta del libro.

Texto: Juan José Morales Ruiz

Masones en la nobleza de España. Una hermandad de iluminados es el título del último libro del profesor Javier Alvarado, obra que obtuvo el Premio “Hidalgos de España sobre Heráldica, Genealogía y Nobiliaria” en su quinta edición. Se acaba de publicar en febrero de este año, y está dedicado al Profesor José Antonio Ferrer Benimeli, “maestro de varias generaciones de historiadores y masonólogos”.
El profesor Javier Alvarado es catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), donde además es director del Máster de Nobiliaria, Heráldica y Genealogía y también del Máster de Historia de la Masonería en España y América. Es académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y también de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME), ha publicado más de un centenar de libros, monografías y artículos en revistas científicas especializadas y ha recibido diversos reconocimientos, como el Premio Nacional de Historia (Ministerio de Cultura) por la obra colectiva El Rey; La Cruz de San Raimundo de Peñafort (Ministerio de Justicia), o la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica (Ministerio de Asuntos Exteriores).
¿Qué interés puede tener una historia de los aristócratas masones españoles?, se pregunta, sobre todo ¿qué interés puede tener, si ciertos sectores minoritarios de la historiografía siguen considerando a la masonería española como una organización burguesa, republicana, izquierdista o anticlerical? Claro que tiene interés. La respuesta se esgrime en más de quinientas páginas, en las que se recoge la historia de la masonería especulativa desde su fundación en 1717, en un documentado estudio que abarca, como es lógico, la historia de la masonería española desde sus orígenes hasta nuestros días.


Javier Alvarado explica que entre las múltiples mistificaciones que rodean la imagen de la masonería se halla su consideración como una organización vocacionalmente progresista e izquierdista, dada la afiliación masónica de una serie de destacados líderes socialistas, anarquistas o comunistas, como Lafargue, Proudhon, Bakunin, Buonarrotiu, Malatesta o Ferrer y Guardia, y ello, a pesar de que en la mayoría de los casos, poco tuviera que ver la adscripción masónica de estos personajes con su ideario político.
“Nos hallamos -afirma- ante un grave error de raíz, por cuanto se pretende ignorar que la masonería especulativa denominada “regular” se fundamenta, desde las Constituciones de Anderson (1723) -así llamadas en recuerdo de su principal compilador, el pastor masón James Anderson- en la tajante prohibición de las discusiones y debates políticos y religiosos en las logias, lo que convirtió a la Orden del Gran Arquitecto del Universo en una institución decididamente apolítica. Estos datos impiden denominarla progresista o conservadora, monárquica o republicana, pues en cumplimiento de sus propios estatutos fundacionales, su ámbito de actuación se halla fuera de tales cuestiones. Bien es verdad que, a finales del siglo XVIII, surgieron otras formas de masonería adogmáticas o liberales, consideradas cismáticas por las obediencias regulares que ya, a mediados del siglo XIX, fueron decididamente partidarias de la acción política”.

Se refiere también a que la masonería ha sido tachada de laicista, aunque lo cierto es que durante la mayor parte del siglo XVIII y comienzos del XIX, fue todo lo contrario, pues siendo inequívocamente creyente, defendía la tolerancia entre las diversas confesiones religiosas permitiendo que personas de distinto credo compartiera trabajos en logia sin otra condición que la creencia en Dios.

Lo mismo puede decirse de la acusación de anticlerical, si se tiene en cuenta que la propia masonería establecía ya desde 1723 -como hemos dicho-, la prohibición de debatir cuestiones religiosas. Lo que no impide que “nimbada de una aureola extraña, rodeada de equívocos, la masonería sigue, no obstante, despertando suspicacias, ofreciendo la imagen de una sociedad misteriosa, de ribetes económicos y oscuros tintes políticos, en la que se fraguan pingües negocios, se urden conspiraciones y se medra profesionalmente”.

El profesor Alvarado documenta todo a lo largo del libro la vinculación de la monarquía a la institución masónica que fue ampliamente secundada por las principales casas y linajes nobiliarios de distintos países europeos. Y explica, en este sentido, que “durante los siglos XVII y XIX los principales oficios de las grandes logias estuvieron desempeñados por miembros de la nobleza titulada. Ellos fueron los que fundaron y presidieron la mayor parte de las logias infundiendo a la masonería ciertos usos y costumbres aristocráticas”.
Insiste en su argumentación explicando que “la riqueza de sentimientos y tendencias sociales y filosóficas de los masones dificulta la posibilidad de encasillar en unas coordenadas ideológicas o culturales concretas, pues si nos atuviésemos a los parámetros de la masonería regular regida por las Constituciones de Anderson publicadas en 1723, la masonería tendría poco que ver con la política o con la religión desde el momento en que se prohibía expresamente todo debate político o religioso en las logias”. “Otra cosa,-añade, es lo que hicieran los masones fuera de la sede masónica, a título personal o no en calidad de masones”.

Muy diferente será el caso de las denominadas logias irregulares abiertamente enfrentadas a la masonería regular y no reconocidas por esta, aunque en estricto sentido no constituyeron partidos políticos. “Sí podrían considerarse un laboratorio de ideas a disposición de determinados intereses de estos. En dicho horizonte sociológico pueden situarse muchos masones de los siglos XVIII, XIX y XX, los cuales al estar prohibidos los derechos de reunión y de asociación por los soberanos, vieron en tales sociales un medio para organizarse y promover reformas sociales o determinados valores considerados ilustrados, liberales o progresistas”.

¿Por qué una historia de los masones en la Nobleza de España?
En todo caso, volvamos al planteamiento inicial, ¿por qué una historia de los masones miembros de la nobleza española? Entre otras razones, porque a través de esta historia de los nobles españoles, se puede echar por tierra ese falso cliché, tan manido como vulgar, que identifica sin matices a la masonería con una organización republicana, izquierdista y anticlerical. A través de la biografía de más de un centenar de nobles españoles pertenecientes a la masonería, algunos de ellos Grandes Maestros, plantea diversas paradojas que Alvarado señala en su obra: “La misma presencia de nobles en las logias, con su perfil conservador, católico y monárquico, nos sirve de eficaz mentís frente a tales creencias. Nótese que un noble, que debe su título y honores a la merced regia, es monárquico por naturaleza. Aferrado a sus privilegios, tiende a posiciones conservadoras porque es reacio a los cambios sociales y políticos que puedan menoscabar su situación de preeminencia”.

Por eso, debió ser justamente esta “obligación masónica, consignada en las Constituciones de 1723 de obedecer lealmente a las autoridades del Estado y de no debatir sobre materias de políticas o de religión, lo que atrajo a las logias a cierto sector de la nobleza conservadora a practicar una sociabilidad de nuevo cuño. Lo que no fue óbice para que, en la medida en que en las logias se practicaba una fraternidad igualitaria e interestamental, la masonería contribuyera a difundir los principios de la sociabilidad burguesa y preparase así el terreno al liberalismo social, político y económico”.
Digamos para finalizar que otro valor añadido del libro es que, a través del estudio de los masones de la nobleza española, “tenemos la oportunidad de profundizar en no pocos enigmas históricos. De la mano de estos aristócratas desentrañamos algunos hitos y mitos creados o exagerados bien por los propios masones, bien por sus enemigos, como la presunta fundación del Gran Oriente de España por el conde de Aranda, la participación masónica en los movimientos liberales de 1812 y de 1820, o la responsabilidad de la masonería en periodos cruciales de la historia española como el Sexenio Revolucionario (1868-1874), la independencia de las colonias o la Guerra Civil (1936-1939)”.

En definitiva, se trata de un libro sólidamente fundamentado en copiosa bibliografía y en la consulta a diversos Archivos, hecho a golpe de legajo y con más de 700 notas a pie de página, que viene a colmar un vacío historiográfico.

Ficha bibliográfica
Masones en la nobleza de España. Una hermandad de iluminados, Javier Alvarado Planas, Madrid, La Esfera de los libros, 2016, 515 pp.

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