Estudios sobre la esclavitud y el legado cultural de África en el Caribe

Cubierta del libro,
Cubierta del libro,

La editorial Doce Calles ha dado a la luz el libro La esclavitud y el legado cultural de África en el Caribe, en edición a cargo de Consuelo Naranjo Orovio y Miguel Ángel Puig-Samper, con la participación de Loles González-Ripoll, Leida Fernández y Antonio Santamaria, todos ellos adscritos al Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Este organismo explica así el contenido de este libro: “Teniendo como trasfondo la esclavización de africanos y su traslado al Caribe, sus editores, Consuelo Naranjo Orovio y Miguel Ángel Puig-Samper, han reunido a colegas de varios países, especialistas de distintos temas sobre la historia de África, el comercio de esclavos, el sistema esclavista y el legado cultural de África en las sociedades caribeñas, cuyo estudio se realiza a través de algunas manifestaciones artísticas y religiosas. Los contenidos de la obra se corresponden con el espíritu de la exposición comisariada por Miguel Ángel Puig-Samper, que esperamos poder presentar en distintas ciudades de varios países cuando lo permita la situación sanitaria provocada por la covid. El propósito del libro es dar a conocer a un público amplio uno de los fenómenos de mayor trascendencia y vergüenza para la humanidad, como fue la esclavización de más de doce millones y medio de africanos que durante más de tres siglos fueron trasladados a América y obligados a trabajar y vivir como esclavos. Muchos países europeos participaron en este comercio en distintos momentos y con diferente intensidad: Gran Bretaña, Portugal, Francia, España, Dinamarca, Países Bajos, Alemania, Suecia y Estados Unidos. Fue una empresa que generó grandes beneficios y en la participaron a distinta escala en África, Europa y América, mercaderes, comerciantes, reyes, capitanes de barco, autoridades, compañías comerciales, hacendados, órdenes religiosas, y hasta personas de medianos ingresos”.

“En esta historia el trabajo forzado aparece como el principal motor de la economía por los altos márgenes de ganancia que dejaba. La alta rentabilidad del empleo de mano de obra forzada motivó que el sistema esclavista perdurase durante siglos. La esclavización de millones de africanos ayudó a cimentar el capitalismo, el enriquecimiento y la industrialización de algunos países europeos.  Un mundo nuevo, el Mundo Atlántico, se generó y comenzó a crecer potenciado por el comercio de personas y mercancías. Sin esa mano de obra, la agricultura en varios lugares de América y el Caribe, a partir del diseño de un modelo de plantación, y el gigantesco comercio generado entre América y Europa son fenómenos que no se habrían producido con las características que tuvieron y el gran el volumen que alcanzaron.
La huida o cimarronaje, la reclamación de sus derechos buscando los resquicios de la ley, o las rebeliones que se sucedieron desde los primeros momentos de su llegada a América formaron parte de su resistencia. Reducidos a personas con mínimos derechos, la presencia de esclavizados en América y el Caribe dejó un legado cultural rico y diverso que forma parte de las culturas actuales de sus sociedades. Muchos de ellos lucharon para mantener sus tradiciones y conquistar espacios de libertad hasta llegar a la abolición de la esclavitud.
El proceso de esclavización produjo la invisibilización de los pueblos y de las culturas reducidas bajo términos como africanos, esclavos o negros. La esclavitud y su memoria han provocado a lo largo de los siglos una estigmatización de quienes fueron esclavos y en ocasiones también de sus descendientes. Las diferencias físicas de las poblaciones procedentes de África, sin base genética alguna, contribuyeron a fortalecer las ideas sobre la superioridad e inferioridad de unas poblaciones frente otras, y a cimentar los conceptos civilizado/bárbaro y civilizado/salvaje. Estas diferencias justificaron la esclavitud y posteriormente la exclusión y el racismo.
La memoria de estos hechos ha quedado silenciada en muchas sociedades quizá intentando borrar el horror de la esclavitud, o quizá tratando de ocultar el origen de algunas fortunas. El libro contribuye, de alguna manera, a dar a conocer una parte de la historia, y a desmontar y deconstruir los estereotipos de los que se alimenta el racismo, una larga y oscura sombra que ha viajado por el tiempo y múltiples espacios hasta hoy”.

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